febrero 25, 2024

Macri sin candidatura: una renuncia forzada para preservar el poder

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Mauricio Macri renunció a ser candidato porque era la peor opción electoral de su espacio en un balotaje. Lejos del altruismo que le adjudican sus feligreses partidarios y la “grandeza” que le asignan sus groupies mediáticos, la decisión se basó en un cálculo puro y duro: su nivel de rechazo lleva años entre el 60 y el 70 por ciento, demasiado alto para un mano a mano que se define más por el voto en contra que por el voto a favor. 

La imagen del ex mandatario es especialmente mala en la estratégica y determinante provincia de Buenos Aires, conglomerado donde habita un tercio del padrón nacional. Y empeora cuando el foco se acerca al conurbano, capital de la batalla electoral. El último sondeo del Observatorio Social de la Universidad de La Matanza le adjudica un modesto 8,9% de intención de voto en ese distrito, con un picante dato adicional: lo superan sus dos compinches de partido, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, con 10,9% y 10,8 % de intención de voto, respectivamente.

El hecho de que sus crías presentasen mejor performance electoral fue determinante para que Macri anunciara su renuncia. Sobre todo, luego de que Bullrich y Larreta hicieran pública su intención de competir en una PASO con el líder fundador. Por más megalómano que sea, ningún político se sometería a una interna con subalternos en condiciones de ganar.

El razonamiento también vale para el Frente de Todos, que se sacudió con la noticia de la renuncia de su archirrival. “Macri se bajó porque perdía” evaluó Alberto Fernández durante el vuelo de República Dominicana a Nueva York, escala del viaje a Washington donde el miércoles lo recibirá el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. En un intercambio de ideas con la comitiva que lo acompaña, el presidente rechazó los argumentos “anti grieta” que desplegaron los exégetas del ex mandatario para justificar la decisión y ratificó su intención de competir por la reelección en una PASO con quien lo desafíe. 

No es lo que piensa el kirchnerismo, que luego de coquetear con la idea de una interna -verbalizada por Máximo Kirchner en la marcha del 24-, aprovechó la renuncia de Macri para reclamar que Alberto lo imite. “Sin el “Ah pero Macri”, Alberto no tiene campaña posible” le dijo a El Destape un kirchnerista con responsabilidad de gestión. Y aclaró: “Con Cristina es distinto, porque ella compara lo que hizo con el desastre que vino después, incluídos los gobiernos de Macri y Alberto”.

El razonamiento del dirigente busca sumar argumentos al operativo clamor que pretende sostener a Cristina en el ring electoral, aunque la propia interesada dijo ya dos veces que no le interesa. “Si Alberto imita a Macri y se baja, se termina el operativo clamor”, admitió el dirigente, con tono más resignado que desafiante.

En tren de comparaciones, se abre ahora la incógnita sobre si Macri ejercerá cómo copycat de Cristina designando un candidato o, cómo sugiere en su video, respaldará al mejor postor.

Los últimos movimientos indican que va limando sus asperezas con Larreta. El hecho de que el intendente porteño haya bajado de la grilla de postulantes capitalinos a Emanuel Ferrario fue leído como una reverencia al líder del PRO, que impulsa a su primo Jorge para que administre la Ciudad. Tiene lógica: la capital del país es un coto de poder y negocios en curso que el macrismo no quiere conceder a cazadores expertos, como los radicales sponsorean a Martín Lousteau. 

El movimiento de Ferrario estuvo precedido de encuentros -algunos furtivos- en los que Macri sembró nombres en un eventual gabinete de Larreta. El ex ministro de Justicia -y persecutor de opositores- Germán Garavano, el ex jefe de la AFP Leandro Ciccioli, y el ex ministro de Transporte Guillermo Dietrich fueron postulados para repetir rol.

¿La renuncia forzada de Macri a la Presidencia alumbró un acuerdo para despejar el camino de su primo en Caba a cambio de proyectar la candidatura nacional de Larreta? 
Es lo que sospechan en el entorno de Bullrich, donde desconfían de la prescindencia meneada por el líder del PRO. Tienen motivos para sospechar: el ex presidente ya eligió una vez a Larreta para que administre sus intereses en la Ciudad. ¿Por qué no lo haría de nuevo en la nación?, podría reflexionar Bullrich, si acaso tuviera esa capacidad. «La histórica decisión de Mauricio Macri confirma su grandeza y generosidad», celebró, sin embargo, la ex ajustadora de jubilados, a tono con el marketing del «renunciamiento patriótico» que Juntos por el Cambio buscará instalar para abonar el escenario de un comicio «post grieta».

A Jaime Duran Barba, consultor que resultó determinante en el retiro de Macri y mentor de la propaganda “sella grietas” de Larreta, le gusta eso.

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