febrero 26, 2024

Cristina Kirchner: «Necesitamos un programa de gobierno para que nada vuelva a depender de una persona»

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«No es casualidad que la única dirigente política que fue condenada, proscripta e intentada asesinar es una sola», dijo la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, frente a cientos de dirigentes y militantes que la miraban expectantes desde sus butacas en el Teatro Argentino de La Plata. El escenario le era familiar: allí anunció sus candidaturas a senadora en 2005 y a presidenta en 2007. Esta vez, sin embargo, no hizo ningún anuncio, pero dejó en claro que ante las elecciones, más allá de los nombres, el peronismo tendrá que organizarse bajo «un programa de gobierno» para que «nada vuelva a depender de una persona». Hubo un claro respaldo al ministro de Economía, Sergio Massa, y cuando desde el público cantaban «Cristina Presidenta» ella les dijo: «Presidenta no no no», y agregó: «Tengo miedo porque mis nietos puedan crecer en un país tan injusto, tan inequitativo. Yo ya viví y dí lo que tenía que dar, pero temo por los jóvenes, por los pibes, porque hay demasiada cobardía e hipocresía». Además de cuestionar los proyectos de dolarización, CFK volvió a decir que es necesario rediscutir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, no para «no pagar», sino para que se revisen los condicionales y que las sumas que se paguen, por ejemplo, «estén atadas al superávit comercial».  

A 20 años de la elección que llevó a su marido a la Presidencia, CFK viajó a La Plata para presentar la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, un espacio conformado por dirigentes del kirchnerismo y del massismo que tendrá el objetivo de «formar cuadros políticos». Todo parece indicar que el armado electoral que se avecina, de hecho, será entre esos dos sectores FdT y no formará parte el sector ligado a Alberto Fernández. El de ayer fue el primer discurso de la vicepresidenta después de que el mandatario anunciara no será candidato y no solo no hizo mención al tema –como esperaban cerca del Presidente–, sino que varios dirigentes albertistas como la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz; el diputado Leandro Santoro y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, dieron el presente (otro de los cercanos a Fernández que estaba invitado era el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, quien no pudo ir, según explicaron sus colaboradores, porque «se demoró en una reunión con el Presidente y el titular de la SIGEN»). Sí estuvieron referentes del massismo, así como el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el diputado Máximo Kirchner, casi todo el gabinete provincial, sindicalistas y ministros del gabinete nacional.

La vicepresidenta mencionó a la ministra de Desarrollo Social durante su discurso, cuando explicó que el déficit fiscal no se genera por los planes sociales. «Veo que está acá sentada la ministra», dijo y agregó «1,9 del PBI se gasta en eso, pero en materia de eximiciones de alícuotas, es decir, de gente que no paga impuestos, se gasta el 4,6». «Uno que era compañero de banca se quejaba de los programas sociales», expresó haciendo alusión a Miguel Ángel Pichetto, hoy en JxC. «Yo me quejo más de los que tienen plata y no pagan los impuestos». Luego, añadió que los empresarios hacen un «fenomenal negocio» porque desde el Estado les deflactan las ganancias y les indexan los gastos. «Tenemos que sentarnos en una mesa en serio para ver cuánto pone cada uno porque si el que recauda, que es el Estado, se hace cargo de la educación, de la salud y de un montón de cosas, es también el que le deflacta las ganancias y le indexa lo gastos, va a haber un déficit fiscal crónico. Hay que cuestionarse eso y también simplificar tributariamente muchas cosas, pero hay que cortarla con el slogan del déficit». 

El análisis forma parte de un planteo que CFK hizo en varias ocasiones y que ayer volvió a repetir: remarcó que el problema de estos últimos años no es que el país no crece, sino que no se redistribuye la riqueza. En otro fragmento del discurso, cuando habló de las corridas cambiarias que sufrió durante su gobierno y de la que ocurrió esta semana, dijo que para afrontarlas lo que ella hizo fue «sentarse sobre las reservas para con la regulación del tipo de cambio poder sofocar las corridas». Criticó que, en esta ocasión, no hay reservas suficientes en el BCRA porque «una parte muy grande» se fue en pago a la deuda privada al comienzo del gobierno. «Eso se podría haber evitado. Se habrían enojado algunos, pero ese es el problema de querer gobernar y conformar a todos: finalmente terminás enojando a todos», disparó. Allí volvió a elogiar a Massa cuando lo «felicitó» porque usó las reservas para frenar la corrida, a contramano de lo que decía el acuerdo con el FMI.

Receta inflacionaria

El título de la charla fue «La Argentina circular. El FMI y su histórica receta de inflación y recesión. Fragmentación política y concentración económica”. Con respecto al FMI, la expresidenta dijo que el gran problema que tiene hoy la sociedad argentina es la inflación y destacó que para ella el acuerdo que se firmó es inflacionario. El error, dijo, es que se trata de «una política enlatada que se aplica con una receta monotemática a todos los países». «A partir de la firma del acuerdo se dispara la inflación porque se pierden herramientas centrales», expresó y remató: «Las políticas del FMI no han dado resultado en ninguna parte». Para CFK, será necesario «revisar las condicionales y que las sumas que se paguen estén atadas al superávit comercial porque los únicos dólares que producimos son los del superávit comercial». En esa línea, dijo que es necesaria una revisión, como la que llevará adelante el ministro de Economía.

En otro elogio a Massa, subrayó que el miércoles «el ministro firmó un buen acuerdo con China para que lo que importemos de China lo paguemos con yuanes que tenemos del swap. Es necesario que abramos los ojos, están pasando cosas nuevas. No podemos tener la cabeza tan vieja y seguir discutiendo estupideces».

Contra la dolarización

También hubo fuertes cuestionamientos a la oposición. Al comienzo de la charla, luego de recordar a Néstor Kirchner, dedicó largos minutos a cuestionar la idea que pregona Javier Milei de dolarizar la economía y definió al ultraderechista como un «discípulo» de Domingo Cavallo, el creador de la Convertibilidad en los 90. «Cuando reflotan estas teorías que han sido muy dañinas, la verdad es que uno dice ¿es posible que 20 años después estemos discutiendo algo que sabemos que ya no funcionó y que explotó? ¿Qué nos pasa, compatriotas? No podemos tener una Argentina que vuelve sobre sus fantasmas y sobre viejos fracasos. No hay que volver para atrás para solucionar el presente y pensar el futuro».

En esa línea, recordó el paso de candidatos opositores como Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich por el gobierno de la Alianza que derivó en la crisis de 2001. Cuestionó la distinción entre «halcones y palomas» –ella se definió como pingüina, porque siempre camina en grupo– y cuestionó el préstamo con el FMI «más grande de la historia», el que tomó la administración de Mauricio Macri. «El gran problema se produce desde 2016 y 2017, porque la Argentina fue el país que más se endeudó. Fue criminal lo que pasó», remató. “El principal problema -dijo- es el endeudamiento que nos dejaron.”

CFK apuntó en particular contra «los políticos que hacen cola para ir a los plenarios de los empresarios a decir cuánto le van a pegar a la gente», y les espetó: «Es poco serio. Hacen competencia a ver quién es más malo, quién ajusta más». Para finalizar, recalcó: «Es necesario que vuelva a haber en la Argentina un programa de gobierno en donde discutamos las cosas de las que estuvimos hablando hoy. No hay que pelearse. Siento hacia nuestra patria un amor infinito, como millones de argentinos, y tenemos la obligación de dar la discusión y el debate». 

«Cuando dije en Avellaneda que cada dirigente saque el bastón de mariscal, no lo decía para dárselo por la cabeza a otro compañero, sino precisamente para poder ayudar a pensar una sociedad diferente y ver cómo podemos contribuir a un país más justo. Necesitamos un programa y ver cómo vamos a manejar nuestros recursos naturales», dijo, y mencionó al litio y a Vaca Muerta. «Tenemos que saber -aclaró- que no hay salvaciones milagrosas».

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